Mi origen se remonta hace mucho tiempo atrás, inclusive antes de la
aparición de la nueva plaga zergs, a principios del 'Decamilenio G'
biológicamente nací como un humano, en un planeta donde finalmente la
humanidad dejaba sus diferencias individuales y se eliminaron los bordes
continentales formando un sólo país planetario. Lo poco que recuerdo de
esos momentos es que si tuve una familia, un padre, una madre, hermanos
gemelos menores uno hombre y el otro mujer, vivíamos en uno de los
muchos pueblos que se fundaron alrededor de las grandes metropolis que
decoraban el ambiente de ese planeta.
Aunque la humanidad estaba finalmente alcanzado una madurez inicial como raza, teníamos unos problemas relacionados con el ambiente y la ecología del mismo debido al crecimiento de las urbanidades y la mente industrialista de sus habitantes, pero quiza con el tiempo si ese planeta hubiera sobrevivido, tendríamos consciencia ecologica. Mi padre se dedicaba a dar clases de música y mi madre se dedicaba al cuidado de la casa y de nosotros, ganaba dinero extra trabajando como enfermera y recuerdo que cuidaba a mis hermanos, recuerdo que en ese momento tenía 12 años y ellos 10 años cuando salí de la casa para ir a dejar entrar unos juguetes cuando mi vista se distrajo por completo al ver como en el cielo caían unas extrañas estrellas fugaces rojas, justamente sobre el gran centro urbano, debido a que la el pueblo se ubicaba sobre un sitio muy alto podía ver como aquellas estrellas fugaces impactaban violentamente sobre la ciudad derribando enormes rascacielos y provocando levantamientos de escombro y polvo así como muchos incendios.
Una hora más tarde mi padre regresó en su vehículo, en su rostro se podía notar el miedo y la preocupación que habría vivido luego de los impactos de los meteoros, pero más extraño para mí fue saber que mi madre ya no estaba, mi padre solo me dijo "Ya no tienes madre, debes ser valiente por ella", a pesar de mi edad comprendía muy bien la gravedad del asunto y lloré mucho en aquel momento, mis hermanos que aun estaban dormidos en el interior de la casa no supieron nada del incidente, sequé mis lagrimas mi padre me subió inmediatamente al carro, luego entró a la casa y minutos después trajo a mis hermanos para subirlos al asiento del pasajero mientras ocupaba el asiento de atrás, arrancó el auto inmediatamente.
Ni mis hermanos ni yo sabíamos cual era la prisa de mi padre por irse de la casa y alejarse de la hermosa ciudad gris que siempre podía ver y con el deseo de algún día visitar, mis hermanos siempre fueron muy unidos y debido a sus cortas edades no sabían ni entendían lo que sucedía, luego mi padre encendió la radio del auto, se escuchó la vo del locutor diciendo que todos los habitantes de los pueblos alrededor de la gran ciudad debían irse inmediatamente de ahí y buscar el primer fuerte militar más cercano para buscar refugio y protección de los 'invasores alienígenas'; al escuchar esa palabra quede realmente pensativo siempre pensé que los aliens debían ser amistosos y no malos, luego el locutor informaba que se reportarón en diferentes lugares del mundo caída de estrellas fugaces rojas siempre en los centros urbanos, pero aun no entendía a lo que se refería con invasores alienigenas, eventualmente el automovil se quedó sin combustible y todos nos bajamos para seguir nuestro camino a pie hacia un fuerte militar que estaba aun lejos y que a pie posiblemente nos tomaría 2 días de viaje, mi padre cargo entre sus brazos a mi hermana menor mientras yo llevaba de la mano a mi hermano menor, debía ser fuerte como mi padre para llegar rápidamente al fuerte.
Cuando estaba a punto de anochecer en el primer día de viaje a pie, logramos ver en el cielo muchas naves de combates que solía ver en la televisión dirigiéndose hacia el lugar de donde huiamos, minutos después que los aviones se perdieron de vista, iban una larga serie de helicopteros en fila y seguidos una gran fila de almenos unos 15 tanques de guerras y 75 soldados, mi padre estaba muy feliz, se notaba que estaría confiado que podrían ganarles a los invasores que estaban ocupando todas las cuidades, sólo mi padre sabía los horrores que vió en la ciudad con la aparición de estos invasores luego de la llegada de las estrellas rojas. Finalmente anocheció pero tuvimos la fortuna de que la luz de los postes electricos no se apagaron y seguían funcionando aun despues del desastre ocurrido horas antes, eso le dió más esperanzas a mi padre de que posiblemente los ejercitos del mundo estaban aplastando al invasor, pero esa noche sería una noche triste, del cielo comienzo a caer una especie de polvo blanco, mis hermanos gemelos creyeron que estaba nevando, hasta cierto punto me había emocionado porque yo nunca había visto la nieve, todos menos mi padre se alegraron, él sabía muy bien que en nuestra zona nunca nevada y ademas la nieve se derrite al ocntacto, esté parecía una simple ceniza blanca.
Horas más tardes justo para el amanecer, mi hermana se encuentra completamente dormida, mi hermanito seguían aun soñolento pero mi padre prometio cargarlo a él cuando su hermana despertará, repentinamente mi hermano gemelo cayo contra el asfalto del camino y aun seguía cayendo esta ceniza blanca del cielo, mi padre corrió inmediatamente a atenderlo yo sólo podía ver estaba inquieto por no saber que hacer para ese momento, mi padre tomo el pulso de mi hermano y lanzó una maldición al cielo que hasta despertó a mi hermana menor que cogía entre sus brazos, entendí que mi hermano menor había muerto, dejó este mundo y posiblemente está en un mejor lugar que nosotros, mi padre dejó conmigo a mi hermanita que aun seguía no despertaba del todo y mi padre sólo se dedicó a enterrar el cadaver de mi hermano entre lagrimas, tardó aproximadamente 30 minutos, luego regreso conmigo y me dijo que cuidará a mi hermanita no importará lo que cueste.
Una hora más tarde mientras caminabamos hacia el fuerte, atrás de nosotros escuchamos el sonido de un tanque, un sonido muy ruidoso y perturbador tanto que mi pequeña hermana se tapaba los oídos, lo vimos pasar a nuestro lado, pude observar el pésimo estado del vehículo, le faltaba una llanta tipo oruga, había sido abierto de su capo superior, no tenía cañon y algunos soldados iban sentados en las regillas que cubrían las llantas, sus miradas no eran nada alentadoras y mientras el vehículo se perdía se podia distinguir del suelo blanco por las cenizas extrañas un rastro de sangro con patrones de goteo, mi padre lo había visto todo y sólo dijo Estamos jodidos... Mi hermana finalmente libero sus oídos cuando el tanque se alejaba de nuestra vista, no entendíamos muy bien lo que quería decir, en el camino nos encontramos con más personas que seguían su camino hacia el fuerte, algunos cargaban a sus heridos otros tenían una apariencia mugrienta y desaliñada, mi padre me toma de la mano así como tambien a mi hermana, él no quería que nos despegaramos de él por nada del mundo.
Lo más interesante que pude resaltar en ese éxodo de sobrevivientes fue que la mayoría estaba tosiendo fuertemente y de manera continúa, eso hizo que mi padre apresurará el paso sin importar lo cansado y soñolento que estaba casi me llevaba arrastrando por el asfalto pero hacía mi esfuerzo, finalmente luego de 4 horas llegamos al fortín, una enorme fortificación de titanio protegido por altas torres de concreto armadas con metralletas en diferentes secciones de la misma, la entrada era un enorme portal de acero abierto de par en par, ya finalmente aliviados, los soldados en el interior comienzan a dejarnos en ciertas areas en el interior del fortín por suerte no me separaron de mi padre y mucho menos de mi hermana cuyo nombre he olvidado, inclusive mi propio nombre como humano.
Aquella noche aun del cielo no dejaba de caer esas cenizas blancas que comenzaba a acumularse dando al ambiente un parecido a las regiones nevadas de ese planeta, estaba en una celda con mi hermana diciendole que todo estaría bien y que nuestro padre nos sacaría de este apuro. Aunque ignoraba el hecho que los soldados comenzaron tambien a toser, otros por órdenes de los superiores comienzan a sacar muchas bolsas negras donde ignoraba que era personas muertas por la misteriosa tos que azotaba la población del interior, al amanecer calularon que al menos el 25% de la población del interior del fortín murió por la misteriosa tos, mi padre regreso al amanecer mientras dormíamos con unas latas de comida, lo misterioso fue que tambien comenzó a toser mucho mientras nos alimentabamos de latas de carne seca.
Pero el resto del día no fue nada tranquilo, perdía mi madre, perdí a mi hermano menor de riñas infantiles no podía estar feliz ahí dentro y mucho menos estar plenamente tranquilo, al atarceder solo la alarma del fortín, despertamos inmediatamente apartemente los invasores estaban en las afueras del fortín podía escuchar el sonido de las ametralladoras en el muro exterior, mi padre tomó la dura decisión de huir del fortín y buscar un nuevo refugio, para nosotros, luego un temblor nos hizo caer el piso de nuestra celda, los invasores lograron romper el enorme portón de acero, mi padre toma mi mano y la de mi hermana y comienza a correr en medio de las instalaciones, muchos soldados aun tosiendo hacian todo lo que podía contra los invasores que misteriosamente no usaban armas de distancia fue entonces logre ver uno finalmente, para mis ojos eran una máquinas con largos tentaculos metálicos y un par de ojos rojos, ví como su blindaje repelía fácilmente las balas de las metralletas y con solo dos tentáculos tomaban el cuerpo de los soldados y les arrancaban la cabeza de sus cuerpos y los tiraban lejos para seguir con el próximo, no les importaba si eran mujeres, niños u ancianos, aplicando las misma técnica. Sentí miedo de morir así o ver que le hiceran eso a mi hermana o a mi padre, él logro encontrar una abertura que daba hacia un enorme bosque que podríamos usar pero en ese momento, mi padre nos hizo adelantar para cruzar primero la abertura,mi hermana y yo lo logramos pero nuestro padre nos soltó diciendo que siguieramos sin él, su pierna había sido atrapada por uno de los tentaculos del invasor y nos soltó, cuando era halado al interior de esa masacre, abrace a mi hermana y corrí inmediatamente no quería que ella viera y me interné al bosque, dejando aquel infierno mientras escuchaba las lágrimas de mi padre, en mis pensamientos fue la primera vez que sentí un odio irracional, una furia intensa y una impotencia de no poder hacer nada más que huir, en mi mente decía que donde estaba nuestro dios, donde estaba nuestra protección, intentaba no llorar pero mis ojos me traicionaban mis lagrimas invadieron mis mejillas mientras mi hermana repentinamente sólo comenzaba a toser y llorar del miedo.
seguí con mi camino con ella enmedio de los bosque cuando llegamos a los claros del mismo, fuimos emboscados por una maquina voladora similar a una avispa por su manera de volar y de su cola se desprendió una bola de metal retorcida que impacto a 10 metros de donde se encontraba mi hermana, las cenizas se levantaron y ví frente a nosotros esos mismos pulpos biónicos, la máquina voladora había desaparecido, debía proteger a mi hermana por la promesa de mi padre y de la cólera le grite al ser -¡Dejanos en Paz no te hicimos nada!- La máquina parecía haber comprendido lo que dijé en ese momento porque se detuvo inmediatamente antes de abalanzarse hacía nosotros, pero la verdad es que se detuvo porque no sentimos que algo más grande que él estaba justo detrás de nosotros, el pulpo bionico sólo emitio el mensaje -¡Sapphiron!- . Luego me percaté de una sombra que cubría tanto a mi hermana como a mí, volteamos a ver con miedo y nos percatamos de una enorme bestia alada, su piel no era escamosa ni parecida a la piel humana, estaba compuesta de brillantes y blancas placa metálicas sobre un fondo azulejo que cubría todo su cuerpo, una criatura con una anatomía similar a la de un dragón cuadrupedo con garras filosas en las patas delantera, el dragón tenia una mirada brillante azulejta, su enorme cabeza voltio a verme, notó mi miedo e inmediatamente anrio sus mandíbulas y de su interior sin dientes expulso una luz intensa y blanca que impacto hacia el invasor desintegrando su blindaje y matandolo en el acto, el pulpo cayó pesadamente sobre el suelo lleno de céniza blanca.
El dragon blanco de lineas azules, luego me observo fijamente y de alguna forma movió sus fauces hablando nuestro idioma perfectamente y me dijo lo siguiente -Lo siento, pero la humana de la par, esta muerta.- Debido a la emoción del momento que vi caer al primer invasor pude notar la mano fría de mi hermana y no me di cuenta que su cuerpo sin vida había caído al mismo tiempo que del pulpo que atentaba con acabarnos, fue entonces que mi dentro de mi creo esa era, esa impotencia de no poder cuidar a nadie, baje la mirada, mientras una mezcla de emociones luchaban por controlarme; solté la mano de mi hermana no quería ni siquiera contemplar su cadaver, de alguna forma la criatura pudo notar eso y sólo me dijo -Puedo acabar con tu dolor, humano-. La criatura abrio sus fauces preparandose para evaporarme con su laser blanco, abrí mis ojos debido al intenso dolor que sentí en mi hombro y a penas pude ver como un proyectil atravesó mi hombro, pasando por múculo, carne, grasa y hueso, bi mi propia sangre derramarse sobre las cenizas blancas y caí pesadamente sobre el suelo con micabeza en dirección hacia donde estaba ese dragón que para mi sorpresa también había sido derribado y herido mortalmente, huno un sepultral silencio en ese momento mientras aquel dragon y yo nos mirabamos fijamente, podía ver que él también odiaba esa impotencia de no poder hacer nada para salvar tu vida ni la de los demas, cuando estuve a punto de cerrar los ojos vi a la lejania un grupo de tres sujetos con siluetas humanas portando un rifle extremadamente grande pero cubiertos por completo de armadura gris y protegidos por unas capuchas cubiertos de la ceniza blanca que esta cubriendo el cuerpo del dragon como del mío, pude ver sus rostros, eran simples casco de metal con una serie de lentes azules y algunas lineas de patron de color azul como la piel del dragón, uno se agachó para examinarme.
Luego me cargó entre sus brazos que eran muy frios como si no estuvieran hechos de carne y hueso, cerré finalmente mis ojos pensando que moriré finalmente y vería a m familia, cuando en realidad tuve mi primer contacto alienígena con los zintoides, los que salvaron mi vida, ellos hirieron al dragón llamado Sapphiron, pero lo que yo creía que sería una muerte solitaria jamás me imagine lo que me esperaría luego de abrirlos y sobre la verdad que se extendía más allá de nuestro planeta, acerca de la ceniza blanca, la muerte de mi hermana, los invasores que destruyeron mi planeta y sobre el dragón que me defendió pero que de pronto iba a matarme.
Aunque la humanidad estaba finalmente alcanzado una madurez inicial como raza, teníamos unos problemas relacionados con el ambiente y la ecología del mismo debido al crecimiento de las urbanidades y la mente industrialista de sus habitantes, pero quiza con el tiempo si ese planeta hubiera sobrevivido, tendríamos consciencia ecologica. Mi padre se dedicaba a dar clases de música y mi madre se dedicaba al cuidado de la casa y de nosotros, ganaba dinero extra trabajando como enfermera y recuerdo que cuidaba a mis hermanos, recuerdo que en ese momento tenía 12 años y ellos 10 años cuando salí de la casa para ir a dejar entrar unos juguetes cuando mi vista se distrajo por completo al ver como en el cielo caían unas extrañas estrellas fugaces rojas, justamente sobre el gran centro urbano, debido a que la el pueblo se ubicaba sobre un sitio muy alto podía ver como aquellas estrellas fugaces impactaban violentamente sobre la ciudad derribando enormes rascacielos y provocando levantamientos de escombro y polvo así como muchos incendios.
Una hora más tarde mi padre regresó en su vehículo, en su rostro se podía notar el miedo y la preocupación que habría vivido luego de los impactos de los meteoros, pero más extraño para mí fue saber que mi madre ya no estaba, mi padre solo me dijo "Ya no tienes madre, debes ser valiente por ella", a pesar de mi edad comprendía muy bien la gravedad del asunto y lloré mucho en aquel momento, mis hermanos que aun estaban dormidos en el interior de la casa no supieron nada del incidente, sequé mis lagrimas mi padre me subió inmediatamente al carro, luego entró a la casa y minutos después trajo a mis hermanos para subirlos al asiento del pasajero mientras ocupaba el asiento de atrás, arrancó el auto inmediatamente.
Ni mis hermanos ni yo sabíamos cual era la prisa de mi padre por irse de la casa y alejarse de la hermosa ciudad gris que siempre podía ver y con el deseo de algún día visitar, mis hermanos siempre fueron muy unidos y debido a sus cortas edades no sabían ni entendían lo que sucedía, luego mi padre encendió la radio del auto, se escuchó la vo del locutor diciendo que todos los habitantes de los pueblos alrededor de la gran ciudad debían irse inmediatamente de ahí y buscar el primer fuerte militar más cercano para buscar refugio y protección de los 'invasores alienígenas'; al escuchar esa palabra quede realmente pensativo siempre pensé que los aliens debían ser amistosos y no malos, luego el locutor informaba que se reportarón en diferentes lugares del mundo caída de estrellas fugaces rojas siempre en los centros urbanos, pero aun no entendía a lo que se refería con invasores alienigenas, eventualmente el automovil se quedó sin combustible y todos nos bajamos para seguir nuestro camino a pie hacia un fuerte militar que estaba aun lejos y que a pie posiblemente nos tomaría 2 días de viaje, mi padre cargo entre sus brazos a mi hermana menor mientras yo llevaba de la mano a mi hermano menor, debía ser fuerte como mi padre para llegar rápidamente al fuerte.
Cuando estaba a punto de anochecer en el primer día de viaje a pie, logramos ver en el cielo muchas naves de combates que solía ver en la televisión dirigiéndose hacia el lugar de donde huiamos, minutos después que los aviones se perdieron de vista, iban una larga serie de helicopteros en fila y seguidos una gran fila de almenos unos 15 tanques de guerras y 75 soldados, mi padre estaba muy feliz, se notaba que estaría confiado que podrían ganarles a los invasores que estaban ocupando todas las cuidades, sólo mi padre sabía los horrores que vió en la ciudad con la aparición de estos invasores luego de la llegada de las estrellas rojas. Finalmente anocheció pero tuvimos la fortuna de que la luz de los postes electricos no se apagaron y seguían funcionando aun despues del desastre ocurrido horas antes, eso le dió más esperanzas a mi padre de que posiblemente los ejercitos del mundo estaban aplastando al invasor, pero esa noche sería una noche triste, del cielo comienzo a caer una especie de polvo blanco, mis hermanos gemelos creyeron que estaba nevando, hasta cierto punto me había emocionado porque yo nunca había visto la nieve, todos menos mi padre se alegraron, él sabía muy bien que en nuestra zona nunca nevada y ademas la nieve se derrite al ocntacto, esté parecía una simple ceniza blanca.
Horas más tardes justo para el amanecer, mi hermana se encuentra completamente dormida, mi hermanito seguían aun soñolento pero mi padre prometio cargarlo a él cuando su hermana despertará, repentinamente mi hermano gemelo cayo contra el asfalto del camino y aun seguía cayendo esta ceniza blanca del cielo, mi padre corrió inmediatamente a atenderlo yo sólo podía ver estaba inquieto por no saber que hacer para ese momento, mi padre tomo el pulso de mi hermano y lanzó una maldición al cielo que hasta despertó a mi hermana menor que cogía entre sus brazos, entendí que mi hermano menor había muerto, dejó este mundo y posiblemente está en un mejor lugar que nosotros, mi padre dejó conmigo a mi hermanita que aun seguía no despertaba del todo y mi padre sólo se dedicó a enterrar el cadaver de mi hermano entre lagrimas, tardó aproximadamente 30 minutos, luego regreso conmigo y me dijo que cuidará a mi hermanita no importará lo que cueste.
Una hora más tarde mientras caminabamos hacia el fuerte, atrás de nosotros escuchamos el sonido de un tanque, un sonido muy ruidoso y perturbador tanto que mi pequeña hermana se tapaba los oídos, lo vimos pasar a nuestro lado, pude observar el pésimo estado del vehículo, le faltaba una llanta tipo oruga, había sido abierto de su capo superior, no tenía cañon y algunos soldados iban sentados en las regillas que cubrían las llantas, sus miradas no eran nada alentadoras y mientras el vehículo se perdía se podia distinguir del suelo blanco por las cenizas extrañas un rastro de sangro con patrones de goteo, mi padre lo había visto todo y sólo dijo Estamos jodidos... Mi hermana finalmente libero sus oídos cuando el tanque se alejaba de nuestra vista, no entendíamos muy bien lo que quería decir, en el camino nos encontramos con más personas que seguían su camino hacia el fuerte, algunos cargaban a sus heridos otros tenían una apariencia mugrienta y desaliñada, mi padre me toma de la mano así como tambien a mi hermana, él no quería que nos despegaramos de él por nada del mundo.
Lo más interesante que pude resaltar en ese éxodo de sobrevivientes fue que la mayoría estaba tosiendo fuertemente y de manera continúa, eso hizo que mi padre apresurará el paso sin importar lo cansado y soñolento que estaba casi me llevaba arrastrando por el asfalto pero hacía mi esfuerzo, finalmente luego de 4 horas llegamos al fortín, una enorme fortificación de titanio protegido por altas torres de concreto armadas con metralletas en diferentes secciones de la misma, la entrada era un enorme portal de acero abierto de par en par, ya finalmente aliviados, los soldados en el interior comienzan a dejarnos en ciertas areas en el interior del fortín por suerte no me separaron de mi padre y mucho menos de mi hermana cuyo nombre he olvidado, inclusive mi propio nombre como humano.
Aquella noche aun del cielo no dejaba de caer esas cenizas blancas que comenzaba a acumularse dando al ambiente un parecido a las regiones nevadas de ese planeta, estaba en una celda con mi hermana diciendole que todo estaría bien y que nuestro padre nos sacaría de este apuro. Aunque ignoraba el hecho que los soldados comenzaron tambien a toser, otros por órdenes de los superiores comienzan a sacar muchas bolsas negras donde ignoraba que era personas muertas por la misteriosa tos que azotaba la población del interior, al amanecer calularon que al menos el 25% de la población del interior del fortín murió por la misteriosa tos, mi padre regreso al amanecer mientras dormíamos con unas latas de comida, lo misterioso fue que tambien comenzó a toser mucho mientras nos alimentabamos de latas de carne seca.
Pero el resto del día no fue nada tranquilo, perdía mi madre, perdí a mi hermano menor de riñas infantiles no podía estar feliz ahí dentro y mucho menos estar plenamente tranquilo, al atarceder solo la alarma del fortín, despertamos inmediatamente apartemente los invasores estaban en las afueras del fortín podía escuchar el sonido de las ametralladoras en el muro exterior, mi padre tomó la dura decisión de huir del fortín y buscar un nuevo refugio, para nosotros, luego un temblor nos hizo caer el piso de nuestra celda, los invasores lograron romper el enorme portón de acero, mi padre toma mi mano y la de mi hermana y comienza a correr en medio de las instalaciones, muchos soldados aun tosiendo hacian todo lo que podía contra los invasores que misteriosamente no usaban armas de distancia fue entonces logre ver uno finalmente, para mis ojos eran una máquinas con largos tentaculos metálicos y un par de ojos rojos, ví como su blindaje repelía fácilmente las balas de las metralletas y con solo dos tentáculos tomaban el cuerpo de los soldados y les arrancaban la cabeza de sus cuerpos y los tiraban lejos para seguir con el próximo, no les importaba si eran mujeres, niños u ancianos, aplicando las misma técnica. Sentí miedo de morir así o ver que le hiceran eso a mi hermana o a mi padre, él logro encontrar una abertura que daba hacia un enorme bosque que podríamos usar pero en ese momento, mi padre nos hizo adelantar para cruzar primero la abertura,mi hermana y yo lo logramos pero nuestro padre nos soltó diciendo que siguieramos sin él, su pierna había sido atrapada por uno de los tentaculos del invasor y nos soltó, cuando era halado al interior de esa masacre, abrace a mi hermana y corrí inmediatamente no quería que ella viera y me interné al bosque, dejando aquel infierno mientras escuchaba las lágrimas de mi padre, en mis pensamientos fue la primera vez que sentí un odio irracional, una furia intensa y una impotencia de no poder hacer nada más que huir, en mi mente decía que donde estaba nuestro dios, donde estaba nuestra protección, intentaba no llorar pero mis ojos me traicionaban mis lagrimas invadieron mis mejillas mientras mi hermana repentinamente sólo comenzaba a toser y llorar del miedo.
seguí con mi camino con ella enmedio de los bosque cuando llegamos a los claros del mismo, fuimos emboscados por una maquina voladora similar a una avispa por su manera de volar y de su cola se desprendió una bola de metal retorcida que impacto a 10 metros de donde se encontraba mi hermana, las cenizas se levantaron y ví frente a nosotros esos mismos pulpos biónicos, la máquina voladora había desaparecido, debía proteger a mi hermana por la promesa de mi padre y de la cólera le grite al ser -¡Dejanos en Paz no te hicimos nada!- La máquina parecía haber comprendido lo que dijé en ese momento porque se detuvo inmediatamente antes de abalanzarse hacía nosotros, pero la verdad es que se detuvo porque no sentimos que algo más grande que él estaba justo detrás de nosotros, el pulpo bionico sólo emitio el mensaje -¡Sapphiron!- . Luego me percaté de una sombra que cubría tanto a mi hermana como a mí, volteamos a ver con miedo y nos percatamos de una enorme bestia alada, su piel no era escamosa ni parecida a la piel humana, estaba compuesta de brillantes y blancas placa metálicas sobre un fondo azulejo que cubría todo su cuerpo, una criatura con una anatomía similar a la de un dragón cuadrupedo con garras filosas en las patas delantera, el dragón tenia una mirada brillante azulejta, su enorme cabeza voltio a verme, notó mi miedo e inmediatamente anrio sus mandíbulas y de su interior sin dientes expulso una luz intensa y blanca que impacto hacia el invasor desintegrando su blindaje y matandolo en el acto, el pulpo cayó pesadamente sobre el suelo lleno de céniza blanca.
El dragon blanco de lineas azules, luego me observo fijamente y de alguna forma movió sus fauces hablando nuestro idioma perfectamente y me dijo lo siguiente -Lo siento, pero la humana de la par, esta muerta.- Debido a la emoción del momento que vi caer al primer invasor pude notar la mano fría de mi hermana y no me di cuenta que su cuerpo sin vida había caído al mismo tiempo que del pulpo que atentaba con acabarnos, fue entonces que mi dentro de mi creo esa era, esa impotencia de no poder cuidar a nadie, baje la mirada, mientras una mezcla de emociones luchaban por controlarme; solté la mano de mi hermana no quería ni siquiera contemplar su cadaver, de alguna forma la criatura pudo notar eso y sólo me dijo -Puedo acabar con tu dolor, humano-. La criatura abrio sus fauces preparandose para evaporarme con su laser blanco, abrí mis ojos debido al intenso dolor que sentí en mi hombro y a penas pude ver como un proyectil atravesó mi hombro, pasando por múculo, carne, grasa y hueso, bi mi propia sangre derramarse sobre las cenizas blancas y caí pesadamente sobre el suelo con micabeza en dirección hacia donde estaba ese dragón que para mi sorpresa también había sido derribado y herido mortalmente, huno un sepultral silencio en ese momento mientras aquel dragon y yo nos mirabamos fijamente, podía ver que él también odiaba esa impotencia de no poder hacer nada para salvar tu vida ni la de los demas, cuando estuve a punto de cerrar los ojos vi a la lejania un grupo de tres sujetos con siluetas humanas portando un rifle extremadamente grande pero cubiertos por completo de armadura gris y protegidos por unas capuchas cubiertos de la ceniza blanca que esta cubriendo el cuerpo del dragon como del mío, pude ver sus rostros, eran simples casco de metal con una serie de lentes azules y algunas lineas de patron de color azul como la piel del dragón, uno se agachó para examinarme.
Luego me cargó entre sus brazos que eran muy frios como si no estuvieran hechos de carne y hueso, cerré finalmente mis ojos pensando que moriré finalmente y vería a m familia, cuando en realidad tuve mi primer contacto alienígena con los zintoides, los que salvaron mi vida, ellos hirieron al dragón llamado Sapphiron, pero lo que yo creía que sería una muerte solitaria jamás me imagine lo que me esperaría luego de abrirlos y sobre la verdad que se extendía más allá de nuestro planeta, acerca de la ceniza blanca, la muerte de mi hermana, los invasores que destruyeron mi planeta y sobre el dragón que me defendió pero que de pronto iba a matarme.
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