Mi origen se remonta hace mucho tiempo atrás, inclusive antes de la
aparición de la nueva plaga zergs, a principios del 'Decamilenio G'
biológicamente nací como un humano, en un planeta donde finalmente la
humanidad dejaba sus diferencias individuales y se eliminaron los bordes
continentales formando un sólo país planetario. Lo poco que recuerdo de
esos momentos es que si tuve una familia, un padre, una madre, hermanos
gemelos menores uno hombre y el otro mujer, vivíamos en uno de los
muchos pueblos que se fundaron alrededor de las grandes metropolis que
decoraban el ambiente de ese planeta.
Aunque la humanidad estaba
finalmente alcanzado una madurez inicial como raza, teníamos unos
problemas relacionados con el ambiente y la ecología del mismo debido al
crecimiento de las urbanidades y la mente industrialista de sus
habitantes, pero quiza con el tiempo si ese planeta hubiera sobrevivido,
tendríamos consciencia ecologica. Mi padre se dedicaba a dar clases de
música y mi madre se dedicaba al cuidado de la casa y de nosotros,
ganaba dinero extra trabajando como enfermera y recuerdo que cuidaba a
mis hermanos, recuerdo que en ese momento tenía 12 años y ellos 10 años
cuando salí de la casa para ir a dejar entrar unos juguetes cuando mi
vista se distrajo por completo al ver como en el cielo caían unas
extrañas estrellas fugaces rojas, justamente sobre el gran centro
urbano, debido a que la el pueblo se ubicaba sobre un sitio muy alto
podía ver como aquellas estrellas fugaces impactaban violentamente sobre
la ciudad derribando enormes rascacielos y provocando levantamientos de
escombro y polvo así como muchos incendios.
Una hora más tarde
mi padre regresó en su vehículo, en su rostro se podía notar el miedo y
la preocupación que habría vivido luego de los impactos de los meteoros,
pero más extraño para mí fue saber que mi madre ya no estaba, mi padre
solo me dijo "Ya no tienes madre, debes ser valiente por ella",
a pesar de mi edad comprendía muy bien la gravedad del asunto y lloré
mucho en aquel momento, mis hermanos que aun estaban dormidos en el
interior de la casa no supieron nada del incidente, sequé mis lagrimas
mi padre me subió inmediatamente al carro, luego entró a la casa y
minutos después trajo a mis hermanos para subirlos al asiento del
pasajero mientras ocupaba el asiento de atrás, arrancó el auto
inmediatamente.
Ni mis hermanos ni yo sabíamos cual era la prisa
de mi padre por irse de la casa y alejarse de la hermosa ciudad gris que
siempre podía ver y con el deseo de algún día visitar, mis hermanos
siempre fueron muy unidos y debido a sus cortas edades no sabían ni
entendían lo que sucedía, luego mi padre encendió la radio del auto, se
escuchó la vo del locutor diciendo que todos los habitantes de los
pueblos alrededor de la gran ciudad debían irse inmediatamente de ahí y
buscar el primer fuerte militar más cercano para buscar refugio y
protección de los 'invasores alienígenas'; al escuchar esa palabra quede
realmente pensativo siempre pensé que los aliens debían ser amistosos y
no malos, luego el locutor informaba que se reportarón en diferentes
lugares del mundo caída de estrellas fugaces rojas siempre en los
centros urbanos, pero aun no entendía a lo que se refería con invasores
alienigenas, eventualmente el automovil se quedó sin combustible y todos
nos bajamos para seguir nuestro camino a pie hacia un fuerte militar
que estaba aun lejos y que a pie posiblemente nos tomaría 2 días de
viaje, mi padre cargo entre sus brazos a mi hermana menor mientras yo
llevaba de la mano a mi hermano menor, debía ser fuerte como mi padre
para llegar rápidamente al fuerte.
Cuando estaba a punto de
anochecer en el primer día de viaje a pie, logramos ver en el cielo
muchas naves de combates que solía ver en la televisión dirigiéndose
hacia el lugar de donde huiamos, minutos después que los aviones se
perdieron de vista, iban una larga serie de helicopteros en fila y
seguidos una gran fila de almenos unos 15 tanques de guerras y 75
soldados, mi padre estaba muy feliz, se notaba que estaría confiado que
podrían ganarles a los invasores que estaban ocupando todas las
cuidades, sólo mi padre sabía los horrores que vió en la ciudad con la
aparición de estos invasores luego de la llegada de las estrellas rojas.
Finalmente anocheció pero tuvimos la fortuna de que la luz de los
postes electricos no se apagaron y seguían funcionando aun despues del
desastre ocurrido horas antes, eso le dió más esperanzas a mi padre de
que posiblemente los ejercitos del mundo estaban aplastando al invasor,
pero esa noche sería una noche triste, del cielo comienzo a caer una
especie de polvo blanco, mis hermanos gemelos creyeron que estaba
nevando, hasta cierto punto me había emocionado porque yo nunca había
visto la nieve, todos menos mi padre se alegraron, él sabía muy bien que
en nuestra zona nunca nevada y ademas la nieve se derrite al ocntacto,
esté parecía una simple ceniza blanca.
Horas más tardes justo
para el amanecer, mi hermana se encuentra completamente dormida, mi
hermanito seguían aun soñolento pero mi padre prometio cargarlo a él
cuando su hermana despertará, repentinamente mi hermano gemelo cayo
contra el asfalto del camino y aun seguía cayendo esta ceniza blanca del
cielo, mi padre corrió inmediatamente a atenderlo yo sólo podía ver
estaba inquieto por no saber que hacer para ese momento, mi padre tomo
el pulso de mi hermano y lanzó una maldición al cielo que hasta despertó
a mi hermana menor que cogía entre sus brazos, entendí que mi hermano
menor había muerto, dejó este mundo y posiblemente está en un mejor
lugar que nosotros, mi padre dejó conmigo a mi hermanita que aun seguía
no despertaba del todo y mi padre sólo se dedicó a enterrar el cadaver
de mi hermano entre lagrimas, tardó aproximadamente 30 minutos, luego
regreso conmigo y me dijo que cuidará a mi hermanita no importará lo que
cueste.
Una hora más tarde mientras caminabamos hacia el fuerte,
atrás de nosotros escuchamos el sonido de un tanque, un sonido muy
ruidoso y perturbador tanto que mi pequeña hermana se tapaba los oídos,
lo vimos pasar a nuestro lado, pude observar el pésimo estado del
vehículo, le faltaba una llanta tipo oruga, había sido abierto de su
capo superior, no tenía cañon y algunos soldados iban sentados en las
regillas que cubrían las llantas, sus miradas no eran nada alentadoras y
mientras el vehículo se perdía se podia distinguir del suelo blanco por
las cenizas extrañas un rastro de sangro con patrones de goteo, mi
padre lo había visto todo y sólo dijo Estamos jodidos...
Mi hermana finalmente libero sus oídos cuando el tanque se alejaba de
nuestra vista, no entendíamos muy bien lo que quería decir, en el camino
nos encontramos con más personas que seguían su camino hacia el fuerte,
algunos cargaban a sus heridos otros tenían una apariencia mugrienta y
desaliñada, mi padre me toma de la mano así como tambien a mi hermana,
él no quería que nos despegaramos de él por nada del mundo.
Lo
más interesante que pude resaltar en ese éxodo de sobrevivientes fue que
la mayoría estaba tosiendo fuertemente y de manera continúa, eso hizo
que mi padre apresurará el paso sin importar lo cansado y soñolento que
estaba casi me llevaba arrastrando por el asfalto pero hacía mi
esfuerzo, finalmente luego de 4 horas llegamos al fortín, una enorme
fortificación de titanio protegido por altas torres de concreto armadas
con metralletas en diferentes secciones de la misma, la entrada era un
enorme portal de acero abierto de par en par, ya finalmente aliviados,
los soldados en el interior comienzan a dejarnos en ciertas areas en el
interior del fortín por suerte no me separaron de mi padre y mucho menos
de mi hermana cuyo nombre he olvidado, inclusive mi propio nombre como
humano.
Aquella noche aun del cielo no dejaba de caer esas
cenizas blancas que comenzaba a acumularse dando al ambiente un parecido
a las regiones nevadas de ese planeta, estaba en una celda con mi
hermana diciendole que todo estaría bien y que nuestro padre nos sacaría
de este apuro. Aunque ignoraba el hecho que los soldados comenzaron
tambien a toser, otros por órdenes de los superiores comienzan a sacar
muchas bolsas negras donde ignoraba que era personas muertas por la
misteriosa tos que azotaba la población del interior, al amanecer
calularon que al menos el 25% de la población del interior del fortín
murió por la misteriosa tos, mi padre regreso al amanecer mientras
dormíamos con unas latas de comida, lo misterioso fue que tambien
comenzó a toser mucho mientras nos alimentabamos de latas de carne seca.
Pero
el resto del día no fue nada tranquilo, perdía mi madre, perdí a mi
hermano menor de riñas infantiles no podía estar feliz ahí dentro y
mucho menos estar plenamente tranquilo, al atarceder solo la alarma del
fortín, despertamos inmediatamente apartemente los invasores estaban en
las afueras del fortín podía escuchar el sonido de las ametralladoras en
el muro exterior, mi padre tomó la dura decisión de huir del fortín y
buscar un nuevo refugio, para nosotros, luego un temblor nos hizo caer
el piso de nuestra celda, los invasores lograron romper el enorme portón
de acero, mi padre toma mi mano y la de mi hermana y comienza a correr
en medio de las instalaciones, muchos soldados aun tosiendo hacian todo
lo que podía contra los invasores que misteriosamente no usaban armas de
distancia fue entonces logre ver uno finalmente, para mis ojos eran una
máquinas con largos tentaculos metálicos y un par de ojos rojos, ví
como su blindaje repelía fácilmente las balas de las metralletas y con
solo dos tentáculos tomaban el cuerpo de los soldados y les arrancaban
la cabeza de sus cuerpos y los tiraban lejos para seguir con el próximo,
no les importaba si eran mujeres, niños u ancianos, aplicando las misma
técnica. Sentí miedo de morir así o ver que le hiceran eso a mi hermana
o a mi padre, él logro encontrar una abertura que daba hacia un enorme
bosque que podríamos usar pero en ese momento, mi padre nos hizo
adelantar para cruzar primero la abertura,mi hermana y yo lo logramos
pero nuestro padre nos soltó diciendo que siguieramos sin él, su pierna
había sido atrapada por uno de los tentaculos del invasor y nos soltó,
cuando era halado al interior de esa masacre, abrace a mi hermana y
corrí inmediatamente no quería que ella viera y me interné al bosque,
dejando aquel infierno mientras escuchaba las lágrimas de mi padre, en
mis pensamientos fue la primera vez que sentí un odio irracional, una
furia intensa y una impotencia de no poder hacer nada más que huir, en
mi mente decía que donde estaba nuestro dios, donde estaba nuestra
protección, intentaba no llorar pero mis ojos me traicionaban mis
lagrimas invadieron mis mejillas mientras mi hermana repentinamente sólo
comenzaba a toser y llorar del miedo.
seguí con mi camino con
ella enmedio de los bosque cuando llegamos a los claros del mismo,
fuimos emboscados por una maquina voladora similar a una avispa por su
manera de volar y de su cola se desprendió una bola de metal retorcida
que impacto a 10 metros de donde se encontraba mi hermana, las cenizas
se levantaron y ví frente a nosotros esos mismos pulpos biónicos, la
máquina voladora había desaparecido, debía proteger a mi hermana por la
promesa de mi padre y de la cólera le grite al ser -¡Dejanos en Paz no te hicimos nada!-
La máquina parecía haber comprendido lo que dijé en ese momento porque
se detuvo inmediatamente antes de abalanzarse hacía nosotros, pero la
verdad es que se detuvo porque no sentimos que algo más grande que él
estaba justo detrás de nosotros, el pulpo bionico sólo emitio el mensaje
-¡Sapphiron!- . Luego me percaté de una
sombra que cubría tanto a mi hermana como a mí, volteamos a ver con
miedo y nos percatamos de una enorme bestia alada, su piel no era
escamosa ni parecida a la piel humana, estaba compuesta de brillantes y
blancas placa metálicas sobre un fondo azulejo que cubría todo su
cuerpo, una criatura con una anatomía similar a la de un dragón
cuadrupedo con garras filosas en las patas delantera, el dragón tenia
una mirada brillante azulejta, su enorme cabeza voltio a verme, notó mi
miedo e inmediatamente anrio sus mandíbulas y de su interior sin dientes
expulso una luz intensa y blanca que impacto hacia el invasor
desintegrando su blindaje y matandolo en el acto, el pulpo cayó
pesadamente sobre el suelo lleno de céniza blanca.
El dragon
blanco de lineas azules, luego me observo fijamente y de alguna forma
movió sus fauces hablando nuestro idioma perfectamente y me dijo lo
siguiente -Lo siento, pero la humana de la par, esta muerta.-
Debido a la emoción del momento que vi caer al primer invasor pude
notar la mano fría de mi hermana y no me di cuenta que su cuerpo sin
vida había caído al mismo tiempo que del pulpo que atentaba con
acabarnos, fue entonces que mi dentro de mi creo esa era, esa impotencia
de no poder cuidar a nadie, baje la mirada, mientras una mezcla de
emociones luchaban por controlarme; solté la mano de mi hermana no
quería ni siquiera contemplar su cadaver, de alguna forma la criatura
pudo notar eso y sólo me dijo -Puedo acabar con tu dolor, humano-.
La criatura abrio sus fauces preparandose para evaporarme con su laser
blanco, abrí mis ojos debido al intenso dolor que sentí en mi hombro y a
penas pude ver como un proyectil atravesó mi hombro, pasando por
múculo, carne, grasa y hueso, bi mi propia sangre derramarse sobre las
cenizas blancas y caí pesadamente sobre el suelo con micabeza en
dirección hacia donde estaba ese dragón que para mi sorpresa también
había sido derribado y herido mortalmente, huno un sepultral silencio en
ese momento mientras aquel dragon y yo nos mirabamos fijamente, podía
ver que él también odiaba esa impotencia de no poder hacer nada para
salvar tu vida ni la de los demas, cuando estuve a punto de cerrar los
ojos vi a la lejania un grupo de tres sujetos con siluetas humanas
portando un rifle extremadamente grande pero cubiertos por completo de
armadura gris y protegidos por unas capuchas cubiertos de la ceniza
blanca que esta cubriendo el cuerpo del dragon como del mío, pude ver
sus rostros, eran simples casco de metal con una serie de lentes azules y
algunas lineas de patron de color azul como la piel del dragón, uno se
agachó para examinarme.
Luego me cargó entre sus brazos que eran
muy frios como si no estuvieran hechos de carne y hueso, cerré
finalmente mis ojos pensando que moriré finalmente y vería a m familia,
cuando en realidad tuve mi primer contacto alienígena con los zintoides,
los que salvaron mi vida, ellos hirieron al dragón llamado Sapphiron,
pero lo que yo creía que sería una muerte solitaria jamás me imagine lo
que me esperaría luego de abrirlos y sobre la verdad que se extendía más
allá de nuestro planeta, acerca de la ceniza blanca, la muerte de mi
hermana, los invasores que destruyeron mi planeta y sobre el dragón que
me defendió pero que de pronto iba a matarme.